La mujer habitada de Gioconda Belli

Por

3 de agosto de 2014LibrosSin comentarios

gioconda belli

La escritora Gioconda Belli 

Gioconda Belli es una poetisa nicaragüense, quien luchó contra la dictadura del general Anastasio Somoza Debayle. Estuvo condenada a prisión y exiliada como refugiada política. Es una escritora que goza de un amplio prestigio internacional, quien además ganó numerosos premios literarios. A diferencia de otras poetas que admiro (Pizarnik, Orozco, etc.), estamos frente a una mujer comprometida con la libertad de su pueblo y con la lucha política.

Desde ya les adelanto que disfruto de la poesía de esta autora, en donde la revolución y el erotismo se destacan como temas principales. En la novela La mujer habitada, encontramos un paralelismo con su propia vida. La protagonista del libro se llama Lavinia, como la hermana menor de Gioconda, y se trata de una chica de la aristocracia que termina por unirse, junto a su hombre, a un movimiento revolucionario para liberar a su país de un régimen dictatorial. Lavinia abandona el seno familiar para encontrar su lugar en el mundo. La búsqueda de Lavinia de su propia identidad finaliza en una lucha que pretende acabar con las diferencias sociales y con la dictadura de su tierra. Dar la vida es parte del precio que hay que pagar si queremos un mundo más justo, más humano, en donde todos seamos iguales.

La mujer habitada, su primera novela, obtuvo el Premio de los Bibliotecarios, Editores y Libreros a la Novela Política del año 1989 y el Premio Anna Seghers de la Academia de las Artes, 1989. Ahora, si en este libro, la Belli pretendió volcar parte de la riqueza de su vida, sinceramente no se nota. Es un libro fácil de leer, en donde sobra el lirismo. En ciertas ocasiones me hace ruido cuando los poetas juegan a convertirse en novelistas: no logran sacarse al poeta de encima, al contrario lo exprimen hasta las entrañas. Y mis amigos yo quiero leer una novela, no una larguísima poesía, en donde asfixia tanta mirada y tanta lucha femenina. Quiero hechos, no una protagonista que no deja de mirarse el ombligo mientras supuestamente su vida cambia radicalmente. Esto último, a mi modo de ver, convierte a la historia en afectada y superficial.

la mujer habitada

La mujer habitada es una poesía extremadamente larga, que a veces se vuelve insustancial. Como estoy acostumbrada a leer poesía, puedo tolerar este tipo de híbridos Pero tanta poesía, tanta imagen, tanta floritura, tanta revolución interior, tanta búsqueda del verdadero yo y tanta voz femenina, ahogan la historia que se quería contar, el contenido que debía calar en el hueso, hasta la muerte del amado se convierte en algo superfluo. En pocas palabras, la revolución pasa a segundo plano, y el lirismo se desborda como un río (hasta a mi se me esta contagiando tanto sentimiento), jajajaja.

En síntesis, el libro resulta de amena lectura (lo leí en menos de dos días), estamos sin duda ante una gran poetisa, quien en esta obra intentó ser novelista. No puedo decirles que no me gustó, pero tampoco lo recomiendo. Prefiero en cambio, dejarles dos poemas de la Belli, para que saquen sus propias conclusiones:

Uno no escoge

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

Huellas

Pronto me marcharé a selvas de humo y concreto
andaré calles de ciudades hostiles
mi nombre sonará a otro nombre
mi rostro parecerá otro rostro
Por eso aquí, esta tarde
así quiero quedarme
viendo desde lo alto mi rebaño de volcanes azules
dejando que el paisaje se me crezca por dentro
que el lago se me instale en los pulmones
que las nubes se expandan en mi sangre
que me nazcan volcanes en mis ojos
que esta visión de mito y epopeya
alimente los ríos interiores
con los que me sostendré
cuando abra la distancia su profunda tierra.

Más poemas de Gioconda Belli

Deja un comentario