El secreto del éxito
-

En lifehacker encontramos algunos tips que nos permiten entrar en una zona de concentración ideal para trabajar en los problemas laborales o desafíos que debemos resolver diariamente. Es decir que se trata de ese momento en que nuestro cuerpo y nuestra mente están absolutamente enfocados en un solo objetivo: encontrar una solución. Pero todavía hay más que eso, así que sigue leyendo…
Si bien como sostiene el artículo que citamos, algunos consideran que entrar en esa zona de concentración es un estado “casi mágico”, en realidad es más simple de lo que parece. Un punto fundamental es estar decididos a hacerlo. Y cortar o interrumpir todas las posibles distracciones. Por ejemplo, si estás decidido a escribir un post –cuya idea te viene dando vueltas desde hace días- este es TU MOMENTO, aquí y ahora debes escribirlo. ¡No te entretengas ni demores más!
No dejes que nada ni nadie te interrumpan. ¿Sabes de qué irá el post? ¿Necesitas documentarte más? ¿Tiene ya lista la conclusión en tu cabeza? Pues, deja de dar vueltas, y hazlo: ¡aquí y ahora! Aprendamos a aprovechar el tiempo, no dejemos escapar las buenas ideas para el futuro, porque “el futuro” no se encargará de recordárnoslas. Las buenas ideas nacen y desaparecen a cada rato. Si no las retenemos, difícilmente volvamos a tenerlas.
A veces escucho a personas criticar o quejarse de otras más exitosas o preguntarse por qué otros han alcanzado lo que ellas no. Y la respuesta es muy sencilla. Las más exitosas hicieron cosas que lo no exitosos no hicieron o no se animaron a realizar. Los más exitosos tenían en claro sus objetivos, estaban enfocados, los demás, no. ¿Te suena conocido? ¿Te sientes identificado?
Los más exitosos pusieron manos a la obra, los demás, no. Los más exitosos aprovecharon su tiempo “haciendo”, aunque no les saliera perfecto al principio, los demás sólo se sentaron a mirar y a criticar.
Y paso el tiempo, y la vida les cobró factura a los avezados críticos. Y la diferencia fue tan dolorosa, y a la vez tan evidente, que los no exitosos no se animaron a pronunciarla. La diferencia entre unos y otro era un solo verbo, simplemente se trataba de HACER, en pro de una coherencia de objetivos y de enfoque. No hacer a lo loco, sino hacer aquello que los llevaría a la cima, aquello que les rendiría frutos.
Y mientras los exitosos escalaron, los no exitosos siguieron criticando. Desde su cómoda meseta criticar era lo mejor que tenían. Ya ni levantado la vista alcanzaban a divisar a los exitosos, estos se habían elevado demasiado por encima de ellos. ¿De qué lado o en qué grupo te gustaría estar? ¿Crees que esto puede aplicarse a todas las áreas de la vida? ¿Qué opinas de este artículo? ¿Te ha servido? Me encantaría conocer sus opiniones. ¡Muchas gracias!

4 respuestas y contando...
Me hizo acordar al enano: http://www.chicaseo.com/como-superar-bloqueo-creativo/
Veo que eso es negativo, ¿no? Jajajaja
No no, para nada, lo negativo es que el enano sigue molestando
Ahhh, hay que matar al enano, entonces (?) Jajajaja