Los estereotipos y la falta de originalidad en las redes sociales
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Un estereotipo es un patrón o modelo de conductas. En la literatura y el arte –según la Wikipedia- los estereotipos son clichés o personajes o situaciones predecibles, por ejemplo la rubia tonta, el gordito gracioso, la solterona acida y amargada, el abogado garca, etc. En las redes sociales, un estereotipo podría ser el del famoso gurú o chanta (@ladriguru) que da cursos de cualquier cosa, sin tener la más puta idea de lo que habla, el del famoso “vende-humo” que quiere hacerle creer al resto del mundo que sale y entra de una reunión a cada rato, cuando en realidad está viendo –cómodamente- la televisión en su casa, etc.
En una película, un estereotipo nos sirve para comprender -desde el principio- las características de un personaje. De hecho, y a diario, solemos encasillar a las personas en “estereotipos”, incluso sin darnos cuenta. Cuando uno de estos estereotipos es llevado con éxito a un libro, los lectores disfrutan con el personaje, porque este se adapta al modelo preconcebido que tiene el lector en su mente. Y a partir de ahí es que surge la risa, el regocijo, la carcajada: justamente cuando el escritor ha logrado esa coincidencia entre el personaje literario y el personaje mental de sus lectores.

- Saber explotar un estereotipo (ya sea en un blog, en un libro o en las redes sociales) es un golazo y puede tener réditos de todo tipo. Hay quienes haciendo gala del ingenio, la creatividad, etc. saben sacarle el jugo a estos estereotipos. Podemos verlo a diario con los famosos fakes de Twitter, que tienen miles de seguidores. Algunos se inventan y/o crean una personalidad similar a la de un estereotipo, y a partir de ahí empiezan a tener relevancia, popularidad o prestigio.
El problema –desde mi punto de vista- es cuando muchos de los lectores de ese primer estereotipo (bien logrado) quieren hacer lo mismo. Ya no tiene gracia, ya no es divertido. Todos como “monitos” haciendo lo mismo, todos intentando repetir un poco de esa genialidad primigenia que supo plasmar magistralmente el “primer estereotipo”, quien la mayoría de las veces suele ser una parodia de las características más notorias y comunes de algunas personas.
Los estereotipos están de moda en las redes sociales. Y sus copias –más sosas y menos atractivas- están a la orden del día. ¡Más presentes y más reiterativas que nunca! Resulta aburrido y agotador leer al estereotipo –imitado con mayor o menor éxito por muchas mujeres en Twitter- de la soltera de 30, que no ha tenido éxito con los hombres, y que nos regala sus habituales tweets de humor irónico contra el sexo masculino. ¿No les parece?

No hay originalidad, no hay creatividad por parte de quienes si se creen originales y graciosas, al repetir (y/o copiar) el estereotipo de la solterona acida de las tres décadas. Un personaje refrito no agrega, no aporta, no luce, al menos desde mi punto de vista. En cambio, una personalidad fresca (real o ficticia) que rompe los esquemas o moldes preconcebidos, si. O quizás yo ya esté vieja para apreciar el innegable talento de tanta copia con olor a naftalina. Por eso, y para finalizar esta “genial” reflexión, les digo: ¡AGUANTEN LOS BIZARROS DE TWITTER, aunque sean fakes! Al menos ellos si se supieron crear una personalidad distinta o diferente, jajajaja.
¿Y ustedes qué opinan? ¿Creen que estoy loca? (?)
