Borges y el peronismo
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La Argentina es un país esencialmente peronista. ¿Alguien puede ponerlo en duda? Nuestra historia contemporánea es –desde mi punto de vista y la mayoría de las veces- una división, una interna o una descarnada lucha entre peronistas. Para poder gobernar siempre se necesitaron a los peronistas. Desde chiquitos a los peronistas se les tatúa a fuego la palabra “poder” en alguna parte del cuerpo que todavía no hemos podido descubrir o detectar. Las malas lenguas sostienen que ese misterioso tatuaje (como el 666 del Diablo) estaría en la nuca, cubierto por el cuero cabelludo.
En cambio, la oposición, bueno… no sé, la oposición (desde la izquierda hasta la derecha) todavía está pensando qué hacer o qué decir. La oposición sigue durmiendo la siesta, haciendo la plancha o lo que sea que esté haciendo, cómodamente, tirada en el sofá del living de su casa. Total, todavía falta mucho para las elecciones del 2015. ¡Si, chicos, falta, pero ustedes todavía ni siquiera se levantaron de la cama o se pusieron las medias para salir a conseguir y/o ganar votos o como dicen por ahí, a seducir al electorado!
En cambio, los peronistas no resignan un solo espacio de poder. Se pelean, se amigan, se unen, se descalifican, se alían, se insultan, se agravian, se arreglan, se vuelven a pelear y así comienzan el ciclo otra vez, todo en pos de llegar y/o mantener EL PODER. Pero siempre, siempre… están buscando extender sus dominios en la “cosa pública”. Hay que reconocerlo, en este sentido los peronistas son admirables.
Sin embargo, no es “oro todo lo que brilla”. Ayer nuestra presidente citó a Jorge Luis Borges, una de las máximas figuras literarias de la Argentina. Y no pude más que caerme de la silla, con cierto asombro y gracia, a la vez: -¿Borges, escuche bien? ¿Borges, el Inspector municipal de aves y corrales? ¿Borges, el acérrimo e inconciliable enemigo de Perón? De golpe –y sin darme cuenta- comencé a tararear la letra del tango “Cambalache”…
Aquí reconozco que debo hacerles otra concesión a los peronistas. Sus enemigos históricos se convierten –después de décadas- en sus referentes, en sus nuevos gurúes espirituales. En el peronismo, todo se adapta y se recicla. “El modelo” se aggiorna, se agranda, se achica, se transforma. El modelo es la “nueva causa” de la religión peronista. Un muerto ilustre (en este caso Borges) es ahora un digno ejemplo a citar. ¡Viva la Patria, carajo! ¡Y vivan los peronistas!
Dijo Borges en referencia al peronismo: “Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez.” Que cada quien saque sus propias conclusiones. Yo mientras tanto estoy pensando en regalarle un pulmotor al partido radical o quizás a toda la oposición…
